Ni que decir tiene que el ser cristiano no está reñido con las vacaciones, al contrario.. Hacer vacaciones no es para huir de nuestra misión personal y comunitaria sino es hacer una parada técnica.
Las vacaciones es un tiempo para descansar del trabajo cotidiano (del remunerado y el no remunerado), pero no olvidemos que la mayoría de las veces nos montamos unas vacaciones que tienen de todo menos del descanso físico, mental y mucho menos espiritual.
Siempre me acuerdo del hijo de un compañero que, después de recorrer con sus padres media Italia, les dice a sus padres: ¿Pero, cuando hacemos vacaciones?
Hay cansancios que tienen la característica que no desaparecen por hacer vacaciones, pese a que ayude.
Voy a enumerar dos tipos de cansancios, sacados de la Militancia no cierra por vacaciones (JOC, verano 2008)
¿Estos dos cansancios y otros muchos se puede curar con el
descanso sabático?

El descanso sabático consiste en el descanso del cuerpo y del alma, la paz del corazón y la tranquilidad del espíritu. Este sábado se siente en el amor a uno mismo; otras veces brota de la dulzura del amor fraterno y alcanza su plenitud en el amor de Dios (”El espejo de la caridad” Monte Carmelo, Burgos 2001)
La Biblia deja claro el sentido del descanso de Dios: Dios había acabado su obra. El día séptimo se repuso de toda su obra creadora
El mismo Jesucristo tenía su lugar de reposo y de gratuidad: Betania. Un lugar para descansar y después volver a la misión evangelizadora
El cristiano/a debe tener claro los tres ejes que estructuran el sentido último del descanso:
Y además frente al activismo y la saturación de-beríamos:
Todo ello se lo pedimos con la oración que Jesús nos enseñó:
PADRE NUESTRO EN BERMUDAS (José María Es-cudero)
- Padre nuestro que, este año, has escogido el mismo lugar de veraneo que nosotros.
- Que tu nombre no deje de sonar hasta las tantas de la madrugada en el karaoke que Tú has instalado en nuestros corazones.
- Que este verano, al fin, arrases en la lista de ventas y tu palabra se convierta en el número uno.
- Venga a nosotros tu reino, el único destino que a pesar de no aparecer en ningún catálogo, es una “ganga” y hace que, con muy poco dinero y mucho corazón, pases unas vaca-ciones inolvidables.
- Hágase tu voluntad en la playa y en la montaña, En el chiringuito del barrio y en la casa de los abuelos..
- Sobre todo, que allá donde vayamos, no olvidemos que Tú veraneas a nues-tro lado.
- Danos hoy el pan de cada día, un pan que, ojala este verano más que nunca, par-tamos y compartamos con aquellos que, un año más, les tocará veranear donde normalmente inviernan.
- Perdona nuestras ofensas, sobre todo cuando nos olvidamos de sacarte billete y no te queda más remedio que... hacer dedo para reunirte con nosotros. Solo así entenderemos, perdonaremos y acompañaremos a tantos hermanos nuestros embarcados en cruceros de desencanto, indiferencia, odio o sin sentido.
- No nos dejes caer en la tentación de pasar un verano más sin verte, sin quedar contigo, sin invitarte a unas tapas, sin compartir mesa y sobremesa, sin tomar el sol (o la sombra, qué más da...) a tu lado.
- Y líbranos de regresar a nuestros hogares con la maleta repleta de recuerdos y baratijas y el corazón vacío y apenado. Amén...
¡Feliz verano!