Queridos amigos:

En la Eucaristía, sobre todo los días festivos, se viene haciendo la Colecta: ¿Se trata sólo de recoger dinero o tiene algún sentido?

¿De dónde proviene la costumbre de hacer la colecta?

Surge de las prácticas antiquísimas de los fieles de las primeras comunidades cristianas. Llevaban, además de lo necesario para la cena eucarística el pan y el vino, donaciones en dinero y otros bienes, pensando sobre todo en las necesidades de la evangelización y de los más pobres.

¿Qué sentido tiene en nuestras celebraciones?

La colecta está situada en el momento de pre-sentar los dones. Llevamos al altar el pan y el vino, lo primero. También el dinero que se recoge en la colecta. No es sólo una manera de juntar dinero para las necesidades de la Iglesia, sino que es sobre todo una expresión de nuestra ofrenda al Señor y de la comunión de los cristianos en la Eucaristía, que es comunión de bienes espirituales y materiales.

En el momento de la colecta, podemos tener en cuenta que:

  • Es una manera más de ofrecernos a nosotros mismos y de unirnos al sacrificio de Cristo. En el momento de ofrecer los dones yo también aporto algo.
  • Tiene que ser expresión de que soy yo quien me doy. Recordamos el pasaje del evangelio donde una pobre viuda fue alabada por Jesús porque dio todo lo que tenía para vivir, mientras que otros echaban mucho en el cepillo del templo, pero era de lo que les sobraba.
  • Porque conocemos las necesidades de los demás y las tenemos presentes, el momento de la colecta es ocasión para practicar nuestra generosidad y nuestra solidaridad. La "común-unión" se vive también desde lo material. Es una expresión concreta de la caridad fraterna.

Una comunidad parroquial de Estados Unidos dice: El boletín de la parroquia da regularmente cifras para apoyar los dos aspectos de la misión de la parroquia: cuidar de los pobres y de la Iglesia. Traer dinero es una obra litúrgica vital para reforzar el significado de la liturgia de ser la raíz de todo, de ser una obra hecha por el pueblo, en beneficio de la comunidad total.

¿Aporta algo esta práctica a nuestra situación actual?

Ahora que una gran parte de la sociedad tiene como valor supremo al dinero, los cristianos y cristianas debemos dar un testimonio de desprendimiento de lo material, de auténtica pobreza evangélica, de que no ponemos nuestra confianza en las riquezas, sino en Dios, y que practicamos la solidaridad con quienes tienen más necesidades que nosotros.

Además, en tiempo de crisis, el dar de nuestro dinero en cada colecta debe ser el deseo de comunicar a los demás los bienes que poseemos.

¿Hay que hacer la colecta dentro de la misa o podría hacerse en otro momento?

Es fundamental conocer y entender la importancia y el sentido profundo que tiene la Colecta dentro de la misa, como: ofrenda de nuestra vida, que nos une a Jesús en su entrega; expresión material de la comunión de bienes; testimonio de amor fraterno hacia los necesitados; testimonio de desprendimiento de lo material y continuidad de la tradición comunitaria cristiana.

La Ordenación General del Misal Romano en el n. 73 habla de la presentación del pan y del vino por parte de los fieles, aunque ya no sean traídos de su casa. Añade que también se puede aportar dinero u otras donaciones para los pobres o para la Iglesia, que los fieles mismos pueden presentar o que pueden ser recolectados en la iglesia" y que se colocarán junto al altar, generalmente a sus pies.