Todos nosotros, hemos recibido unos dones, unos carismas, que nos hacen diferenciarnos de los demás. Estos dones, el TUYO, el MÍO, el NUESTRO,...toman cuerpo en la diversidad de funciones, servicios y ministerios, poniéndose así de relieve la corresponsabilidad de cada uno de nosotros.
Que maravillosa es la sencillez con que Pablo expuso este concepto a la comunidad cristiana de Corinto: ... el cuerpo no es el un único miembro sino muchos; si dijere el pie: 'porque no soy mano, no soy del cuerpo', no por esto deja de ser cuerpo...: ... Dios dispuso los miembros en el cuerpo, cada uno de ellos como quiso; si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Ciertamente, los miembros son muchos, pero uno solo el cuerpo. Y no puede el ojo decir a la mano: ‘no tengo necesidad de ti’, o la cabeza a los pies, ‘no necesito de vosotros’.
Tomando conciencia de la importancia de nuestra
pertenencia a este cuerpo, cuya
cabeza que lo rige es Cristo, permíteme un ejercicio de
imaginación: Estás en la puerta de la Parroquia;.. estás viendo el mural que
distingue a esta Comunidad de Reina de los Apóstoles. Ahora, te decides a
entrar a participar en la Eucaristía: una vez cruzas la puerta te
encuentras con los primeros bancos y tomas asiento en uno de ellos; te fijas en la gente que está cerca de ti y te das cuenta que algunas caras te suenan, son habituales a la
misa del
domingo, otros sin embargo no te suenan de nada; presidiendo la celebración, como
siempre, reconoces a Manuel. En un momento de su homilía, el sacerdote está hablando de la
transmisión de la fe, de la Comunidad que la transmite, de la implicación de los
cristianos.
Ahora estás viendo a la Comunidad, no se trata únicamente de Personas que cumplen con el precepto dominical, no, son la Comunidad cristiana, donde se hacen presentes los tres pilares funda-mentales de la Misión de la Iglesia: el Anuncio, la Celebración, y el Compromiso Servicio. Pero estas tres ideas no aparecen abstractas ante ti, sino que se te abren en toda su plenitud ...
Cuando piensas en el ANUNCIO, te das cuenta de que la formación de un cristiano dura toda la vida, y que una de las labores más importantes de la Iglesia es la evangelizadora: ayudar a descubrir a Jesucristo a quienes no han tenido la oportunidad de hacerlo. Y es por esto, que esta Comunidad cristiana de Reina de los Apóstoles, hace un gran esfuerzo para desarrollar esta tarea.
Primero con los más pequeños, con los que siempre resulta complicado trabajar, pero que nos regalan grandes gratificaciones: se les ofrece la Catequesis Infantil. Tú sabes que la Catequesis no puede ser una mera preparación para la Primera Comunión, ¡como una meta a alcanzar!, sino que debe ser un proceso continuo de educación en la fe donde se integran los sacramentos como momentos fuertes dentro de la continuidad. Tú sabes, que a través de esta Catequesis de Comunión, lo que se pretende es despertar las dimensión religiosa de los niños y niñas, acercarles a Dios, ... darles a conocer la figura de Jesús y lo que significa para los cristianos y cristianas pertenecer a la Comunidad.
La Catequesis Infantil comienza a los siete años,
cuando los niños estudian segundo de primaria, y tiene una duración de tres cursos, en reunión semanal de
6 a 7 de la tarde, y que
este curso los de primero tienen su
encuentro los, miércoles, los de segundo los lunes y los de
tercero los jueves. Pero precisamente porque no se trata de una meta a
alcanzar, los padres y madres tienen un día de encuentro asignado a lo largo de los tres
cursos, sobre las seis de la tarde, ya que ellos son los primeros y los más
importantes catequistas de esos niños y niñas.
Ese momento tan esperado por todos cuando los que están en Tercero de Catequesis reciben su Primera Comunión, se lleva a cabo después de Pascua en grupos y en la propia Eucaristía de la Comunidad; a las 11h, de los días 6, 13, 27 de Mayo. Un poco antes de todo eso, el día 3 de Marzo recibirán el Sacramento de Penitencia.
Las niñas y niños que recibieron su Primera Comunión esta Comunidad de Reina de los Apóstoles, les ofrece varias alternativas:
Nuestra Comunidad para seguir conociendo a Jesucristo, se fija también en el mundo de los adultos, en la
Pastoral de los Adultos.
Este ANUNCIO va encaminado a recuperar el vigor de la fe en las personas adultas y ayudarlas a formar parte de una Iglesia comunitaria, que vive y ex-presa la Fe corresponsable en todos los campos y niveles.
Muchas y variadas son las ofertas, como has podido observar, ... pero la Parroquia, ... nuestra Comunidad, ... está abierta a formar nuevos grupos.
El año pasado, un grupo de personas (diez) mayores de 30 años, tras un pro-ceso de año y medio recibieron el Sacramento de la Confirmación. En este curso vamos a ofertar de nuevo esta pasibilidad aquellas personas que lo deseen y que en su día, por las causas que sean, no lo recibieron.
Cuando piensas en el SERVICIO sientes que un cristiano siempre debe dar testimonio de su Fe, ... de que su vida tiene que decir algo.
Los grupos existentes son signos concretos del Compromiso Cristiano:
No puedes imaginarte la vida en una Parroquia sin pensar en la
CELEBRACION litúrgica que ha de ser la
expresión auténtica de la vida de la Comunidad, donde todos y cada uno de los
miembros de este gran Cuerpo tenemos la oportunidad de
Reconciliarnos, de
alimentarnos de la Palabra y del Pan, de dar Gracias al Padre… y recibir otros Sacramentos.
En la vida abundan las celebraciones; cumpleaños bodas, etc… y todos sabemos que siempre hay alguien detrás preparando y preocupándose de que todo salga perfectamente.
Lo mismo sucede con nuestras celebraciones eucarísticas; existen una comisión de liturgia que prepara las Eucaristías, y grupos de canto que animan las misas. Sin Eucaristía no existe Co-munidad de Jesús.
Tu poco es mucho. Tu tiempo, tu solidaridad, tu dinero, tu disponibilidad…. Solo es poco cuando es nada. ¡Colabora! ..
¿Sabes?, ... no se ha tratado de un sueño, ... todas esas cosas que has visto son una realidad, son nuestra realidad como Comunidad, ... como cuerpo único; ... un cuerpo que no puede prescindir de ninguno de sus miembros, ... que se siente incompleto si le faltas tú. ¿y tú, cómo te sientes? .... Y no puede el ojo decir a la mano: no tengo necesidad de ti, o la cabeza a los pies, no necesito de vosotros: , Y ahora, .. ¡ocupa tu lugar ¡..