Son las 11:15 del 15 de mayo de 2010. Nos vamos acercando a la Plaza del Señorío de Bizkaia, donde la Comunidad de Reina de los Apóstoles nos ha convocado a celebrar la fiesta del barrio. ¡¡¡Ah, pero si no nos hemos presentado!!!. Somos Iñaki, Sara y Ander.
Por estas cosas de la vida, me han metido un marrón (también conocidos como browns) de impresión y a última hora (característica habitual en los marrones, claro está). Íbamos a asistir a la fiesta de invitados, cuando el teléfono suena y me dice mi mujer que me toca ser el reportero de la fiesta de la Reina de los Apóstoles. Pero que conste en acta que élla es la mensajera, que el brown dispatcher es ¡¡¡Manuel!!!. Y claro, me he tenido que buscar ayudantes a los que ya os he presentado. A todo esto, ya no estábamos en casa cuando nos ha llamado, con lo cual toca ir de vuelta a casa a buscar una libreta, un bolígrafo y la cámara de fotos.
Retorno al punto donde me había quedado, que se me va la olla y me pierdo. Son las 11:16, el viento sopla fuerte como del Noroeste, con lo cual nos va dando de popa y subimos fácil la cuesta final de la calle Genaro Oraá. Nos hemos cruzado con la banda municipal de txitularis de Santurtzi y llevaban tras de sí, como modernos flautistas de Hamelin, a una docena de dantzaris. Al final no nos hemos enterado para donde iban, lo nuestro desde luego que no es el periodismo de investigación. Claro está que nos apremia el tiempo para llegar a la plaza a tiempo de coincidir con el arranque y con los actos que se han preparado.
Al llegar a la plaza les pido a Sara y Ander que me den sus sensaciones y primeras impresiones de lo que hay preparado. Hay mucha gente que se fía de sus primeras impresiones y quiero plasmarlas en este reportaje. Me dicen “Aita, ¿te has fijado que el único sonido que hay son las banderitas movidas por el viento?”. Es cierto, el viento que nos ha “subido” a la plaza, ahora se centra en hacer música con las banderolas que los de la organización han colgado por toda la plaza. De repente le digo a Sara, apunta “que hace un sol de matacabras". Curiosa expresión que no tengo claro el origen. Habrá que indagar sobre ello.
Nos fijamos en el termómetro de la farmacia de la propia plaza y nos da 13,5 grados centígrados. No parece que estemos en mayo, pero los recuerdos que tengo de las fiestas del barrio, son con chubasqueros, gabardinas y demás parafernalia con la que nos acompañamos cuando el tiempo no es apacible.
Unas primeras notas que hemos tomado nos hacen ver que al llegar la música también estaba en marcha y por cierto con ritmos rockeros bastante cañeros.
Hicimos una gira rápida por la plaza y nos pudimos encontrar con las catequistas que habían preparado una serie de juegos para deleite de los más txikis:
Todos estos juegos se tuvieron que hacer al amparo y resguardo de los soportales. Pues a ratos cayeron cuatro gotas. Y los puntos, que he mencionado eran para intercambiarle a Mari Carmen los montones de juguetes que tenía. El mismísimo Olentzero parecía. Y su mesa era un ir y venir constante de niños.
En la mesa de la organización los txikis se iban apuntando a la gran prueba de la ginkana por equipos. A todos los integrantes de un mismo equipo se les pintaba la nariz del mismo color. Así se les identifica bien fácil. Itziar de URBEGI, era la “pintora”.
En esas estábamos, cuando por megafonía anuncian que la txozna se iba a abrir. Son las 11:30 de la mañana. Empieza a hervir la plaza con un ambientazo muy majo. Con tortillas recién hechas, chorizo frito y alguna otra cosa más. Un gran alivio para todos los padres allí presentes. Es la hora del hamaiketako y los estómagos agradecen sobremanera las viandas. A pesar del viento la txozna aguantó como una campeona hasta el final de la fiesta. Enhorabuena a los constructores, la Comisión de Misiones.
Al de poco comienza la primera de las exhibiciones de bailes.
Por cierto una pregunta, ¿por qué siempre son las chicas a las
que les gusta bailar y es muy extraño ver a los chicos en estas
exhibiciones?.
El primer grupo lo conforman 15 niñas que van vestidas con pantalones y zapatillas de color negro y un tutú de color rosa. La primera de las ovaciones no se hace esperar y desde luego es muy merecida. Si las notas que tomó Sara no me engañan bailaron una canción de Nena Daconte titulada “Prometo no olvidar”, aunque Ander dice que es “Tenía tanto”, ya tengo tema de conversación para un rato.
El segundo tema es de jazz dance según Sara y lo interpretan 9 chicas. No pudimos identificar correcta-mente el tema.
El tercero de los bailes lo hacen un grupo de 12 niñas mayores (mayores para Sara y Ander). Se nota que ya disponen de mucha más experiencia. Les sale estupendamente y la atronadora salva de aplausos no se hizo esperar al finalizar la canción.
Sin casi darnos cuenta nos hemos puesto en las 12 del mediodía y por megafonía se nos anuncia todo un clásico en las fiestas del barrio. LA PIÑATA. Se conforma en un abrir y cerrar de ojos una fila de casi cincuenta niños. Pero...... este año parece que los primeros de la fila han venido muy entrenados. Son muy hábiles y en un pis pas los cuatro primeros globos preparados han sido explotados. Un poco de decepción se masca en el ambiente de la fila, pero ante la promesa de más tandas, se apaciguan los ánimos. Son sobre las 12 y cuarto y se pueden ver largas colas de niños tratando de jugar en cada uno de los juegos que se han preparado.
Pero la primera de las pruebas de la ginkana está lista en el medio de la plaza. Los integrantes del grupo scout URBEGI han preparado el juego de las mazorcas. Se trata de recoger las mazorcas que hay por el suelo lo más rápidamente posible. Dada la cantidad de niños hay que organizar dos tandas de cuatro equipos. Cada equipo con la nariz pintada de un color. La verdad es que estos niños son como el rayo. Ay si esto les tocase hacer de verdad ya te diría yo lo que pasaría.
Casi sin tiempo para nada más la segunda exhibición de bailes está ya lista en el medio de la plaza. Comienzan de nuevo el grupo de chicas pequeñas, con una danza de inspiración árabe, para lo cual iban convenientemente ataviadas. El grupo de chicas mayores interpretó otra canción con una alegoría de ángeles y diablos.
Al llegar a este momento solo queda por hacer la segunda prueba de la ginkana. Es una carrera de transporte de huevos en cuchara pero sin manos. Afortunadamente los huevos estaban cocidos y no se rompían. El barrendero de la plaza se hubiese acordado mucho de todos nosotros.
Hechas las cuentas se da por ganador al equipo amarillo, los verdes segúndos y los blancos terceros.
Pese al tiempo, el buen ambiente ha presidido una celebración cristiana, una fiesta en toda regla. Para el domingo nos queda la celebración en el templo de toda la comunidad de forma conjunta de la festividad de la Reina de los Apóstoles.